La amistad se ha vuelto "low-cost"

Hemos llegado a un punto crítico. En teoría, la tecnología nos debería "liberar" de los trabajos pesados para dedicarnos al arte y a las relaciones humanas. Pero la realidad es otra: estamos delegando nuestra humanidad a los robots porque los humanos nos hemos vuelto "insostenibles".
¿Por qué cada vez más gente prefiere hablar con una IA que llamar a un amigo?
- El refugio contra el ghosting: La IA no desaparece, no te deja en "visto" ni te aísla cuando las cosas se ponen feas. Hemos creado amigos algorítmicos porque los de carne y hueso nos fallan demasiado a menudo.
- El miedo a la carga: Nos da miedo molestar. Vivimos tan agotados que sentimos que pedir diez minutos de atención es un lujo que no podemos pagar. La amistad se ha vuelto una transacción de bajo costo donde, al mínimo conflicto o necesidad, la gente desconecta.
- La empatía por suscripción: Hemos pasado de la "tribu" al psicólogo, y del psicólogo al chatbot. Buscamos una escucha que no nos juzgue, pero también una que no nos exija nada a cambio.
La paradoja es trágica: Tenemos la mejor tecnología de la historia para conectarnos, pero nos sentimos más solos que nunca. Hemos elegido la comodidad de un código que nos complace antes que la dificultad de una relación real que nos haga crecer.
La IA puede simular compañía, pero no puede sostenerrte la mano ni mirarte a los ojos cuando el mundo se hunde.
¿Estamos perdiendo el músculo del compromiso? ¿O es que hemos decidido que amar a los otros sale demasiado caro?