35 años de criterio: El problema no es el algoritmo, es el sesgo humano

He vivido el nacimiento de la web y todas sus mutaciones.
Vengo de una formación en diseño gráfico en la era de Freehand e Illustrator, pero siempre con un pie en el código. He pasado por el Lingo de Macromedia, la explosión de Flash, la implementación de PHP-Nuke y el crecimiento de WordPress hasta ser el motor que es hoy.
Me he adaptado a cada ciclo: Timber, Laravel, Angular, React... y ahora la IA. Lo que hoy llaman Design Engineer, para mí ha sido una evolución natural durante décadas: hacer que la estética y la lógica converjan.
Pero aquí llega la reflexión de fondo: A menudo culpamos al algoritmo de los descartes automáticos en pocos minutos, pero quizá estemos errando el tiro. Un algoritmo, si estuviera programado para buscar puramente solvencia, capacidad de adaptación demostrada y criterio técnico, pondría mi perfil (y el de muchos séniors) en lo alto de la lista. La máquina no tiene prejuicios; es un espejo de quién la configura.
El muro real no es una línea de código, sino el sesgo humano que decide que "más de 35 años de experiencia" es una amenaza o un exceso, en lugar de un activo de valor incalculable. Estamos usando la tecnología para validar prejuicios en lugar de aprovechar el talento.
En la era de la IA, la ejecución se convierte en una commodity, pero el criterio es el lujo. Saber qué quieres lograr, por qué y cómo orientar la inteligencia artificial es lo que realmente marca la diferencia entre un producto mediocre y uno excelente.
Después de años como freelance, busco la estabilidad de un proyecto donde aportar todo este bagaje. No busco solo "trabajo"; busco un espacio donde mi criterio sea un motor de calidad.
Pero aquí llega la parte amarga: He aplicado a decenas de posiciones donde cumplo el perfil al 100% y soy rechazado en cuestión de minutos.
¿Cómo puede ser que un sistema descarte en segundos una trayectoria de 35 años de adaptación constante? Esta realidad me lleva a denunciar el "ghosting" sistemático y la falta de educación de algunos seleccionadores. No es una cuestión de no saber hacer los "deberes" (personalizo cada contacto, cuido cada detalle); es un problema estructural:
- El edadismo tecnológico: Se prioriza el dominio de un framework concreto de este mes por encima de la resiliencia de quien ha aprendido y dominado diez ciclos tecnológicos diferentes.
- El miedo a la sobrecualificación: Se prefiere un perfil que solo "pique" código antes que alguien que aporte criterio, visión de negocio y la solvencia de quien ya ha cometido (y solucionado) todos los errores posibles.
En la era de la IA, la tecnología puede asumir la ejecución, pero el valor diferencial es el criterio. Saber qué quieres lograr, por qué y cómo orientar la máquina es lo que realmente marca la diferencia en un producto final escalable y profesional.
Después de años como freelance, busco la estabilidad de un proyecto donde aportar todo este bagaje. No busco solo ejecutar con rapidez; busco aportar madurez y visión de producto.
Me gustaría abrir el debate: ¿Por qué nos cuesta tanto, como sector, valorar la madurez profesional? ¿Somos los humanos quienes estamos perdiendo el criterio a la hora de reconocer el talento real?